Antes de publicar cualquier foto en redes o activar la cámara en una videollamada, echa un vistazo a lo que se ve a tu espalda. Una carta con tu dirección, un billete de tren con su código, la pantalla del ordenador o un simple papel con notas en una mesa se pueden leer con total nitidez haciendo un poco de zoom. Cuando compartes una imagen con el mundo, asegúrate de que el fondo no esté contando secretos personales o profesionales que deberían quedarse solo para ti.