En 2019, una familia instaló una cámara inteligente en el cuarto de sus hijas sin cambiar la configuración de fábrica ni activar la clave de seguridad. Días después, un desconocido logró conectarse al aparato y comenzó a hablar con la niña de 8 años a través del altavoz integrado mientras sonaba música de miedo. Dejar la contraseña por defecto de cualquier aparato que conectas a la red no es ahorrar tiempo: es ponerle una ventana a tu intimidad a cualquiera que sepa buscar en internet.
